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Meteoritos: algunas precisiones.

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Dr. Pablo Díaz

Semanas atrás el avistamiento del paso de un grupo de meteoros sobre la ciudad de Temuco causó un gran revuelo periodístico y en las redes sociales. Las explicaciones del fenómeno no se hicieron esperar: restos del cometa Halley o restos de basura espacial fueron alguna de ellas. La posibilidad de que algún meteoro pueda caer y causar daño a la población humana es siempre un temor presente y ha sido alimentado por la teoría del exterminio de los dinasaurios y una serie de las películas de Hollywood. Más allá del caso particular observado en los cielos de la Araucanía, es necesario puntualizar algunos hechos.

 

 

El sistema solar está formado por una gran cantidad de objetos celestes: El sol, los planetas, un par de cinturones de asteroides, comentas y muchos otros objetos de diferentes tamaños que orbitan alrededor del Sol. Actualmente en nuestro país este conocimiento es entregado tempranamente en la educación básica y luego reforzado en la educación media. Podríamos decir entonces que es de conocimiento general. Lo que no es tan conocido es que hasta la fecha cerca del 95% de los objetos que podrían acabar con la especie humano han sido detectados, pero existe una gran cantidad de objetos de menor tamaño que podrían por ejemplo destruir una ciudad, que no tenemos registrados (sin olvidarnos del 5% no detectado). En la medida que la civilización avanza deberíamos considerar tales peligros en nuestros sistemas de preparación y respuesta ante catástrofes naturales, aunque se debe aclarar que actualmente no tenemos la tecnología para detener un evento de estas características una vez entrado en la atmósfera. Simplemente si llega a ocurrir nos enteremos cuando veamos arder el lugar del impacto.

Pero si de alamarse se trata con Hollywood ya es suficiente. Todos los días objetos de diferentes tamaños entran en la atmósfera terrestre, siendo la mayoría totalmente inofensivos: son observados como preciosas estrellas fugaces a las cuales les pedíamos tres deseos cuando niños. Ahora, cerca del 75% de la superficie de la tierra es principalmente agua, es decir si pensamos que la probabilidad de caída de un objeto a la Tierra es directamente proporcional a su superficie, la mayoría de los meteoritos caen en el océano y si se trata de continentes sería Asia y de países sería Rusia (e el más grande). En Chile por superficie la mayor probabilidad son las regiones del norte donde casi no hay ciudades y mucho más probable es que caigan en la antártica chile. Además, de la superficie de los contenidos menos del 1% son ciudades, es decir, aproximadamente el 0,25% del total del planeta. En otras palabras de caer un meteorito peligroso a la tierra, hecho del cuál tenemos sólo el registro del caído en Rusia en 1908, solo 1 entre 400 podría caer en alguna ciudad (si consideramos 6.000 años de historia equivale a que un meteorito podría destruir una ciudad cada 2.400.000 años).

En línea con lo anterior, los científicos solemos caer inherentemente en una trampa: la pregunta sobre si es posible si un meteorito puede caer siempre tendrá la misma respuesta desde un científico: Sí, es posible, aunque muy poco probable. Lamentablemente en gran parte de la población lo único que hace eco es la palabra "Sí...". Al mirar desde el punto de vista de los hechos, desde que tenemos algún registro histórico, el número de ciudades destruidas por la caída de un meteorito es cero. Salvo algunos casos en los cuales los meteoritos han causado algunos daños, como ocurrió recientemente en Rusia, podríamos caer en el extramo de afirmar que "basado en los hechos nunca caerá un meteorito directamente sobre una ciudad". pero tal afirmación es errónea aunque nos habla de la escasa posibilidad. Es mucho más probable la ocurrencia de un terremoto, erupción volcánica o un maremoto en nuestras costas que la caída de un meteorito. En este sentido es evidente que nuestros sistemas de respuestas antes catástrofes deben focalizar sus recursos, siempre escasos desde un punto de vista económico, en fenómenos como inundaciones, sequías, erupciones volcánicas o terremotos, los cuales nos azotan muchas veces, a lo largo de una sola vida humana. Sin, embargo, debido a la componente fuertemente mediática que suelen tener la caída de meteoritos es necesario que nuestro principal organismo de emergencia, ONEMI, esté preparado para responder en forma clara y precisa las inquietudes de la población ante la ocurrencia de este tipo de fenómenos.

Por ahora, debido a nuestro pobre nivel de desarrollo y tecnología, bastaría con poder responder preguntas tales como si le cayó es un meteorito, basura espacial, un misil, algún otro elemento. Esto implica una buena coordinación entre la ONEMI, la Agencia Chilena del Espacio, la Fuerza Área de Chile y los organismos de rescate en caso de ser necesarios. La información oportuna y de una fuente confiable es de vital importancia para minimizar situaciones de pánico que en general a la luz e los hechos son innecesarias. Por ahora sigamos pidiendo nuestros tres deseos.

Definiciones:

Asteroide: Un asteroide es un cuerpo rocoso, carbonáceo o metálico más pequeño que un planeta y mayor que un meteoroide, que orbita alrededor del Solen una órbita interior a la de Neptuno.

Meteoroide: son partículas de polvo y hielo o rocas de hasta decenas de metros que se encuentran en el espacio producto del paso de algún cometa o restos de la formación del Sistema Solar.

Meteoro: es un fenómeno luminoso producido en la alta atmósfera por la ionización del aire causada por los meteoroides interceptados por la Tierra en sus mutuas órbitas alrededor del Sol.

Meteorito: son los meteoroides que alcanzan la superficie de la Tierra debido a que no se desintegran por completo en la atmósfera.